5 Motivos para estudiar un Máster Universitario en materia de gestión empresarial

Ya hace unos cuantos años que para aquellas personas que cursaban estudios superiores en la Universidad y, con el tiempo, deseaban progresar profesionalmente, ocupando puestos de responsabilidad en las organizaciones en las que trabajaban, los aprendizajes adquiridos en esa etapa educativa resultaban insuficientes para afrontar con éxito la exigencia del desempeño de tales puestos, por varios motivos.

El primero de ellos puede identificarse con la lógica inexperiencia y la falta de madurez de la mayoría de los estudiantes que, accediendo a sus carreras universitarias desde la etapa de la enseñanza secundaria, carecen de una visión realista del ámbito productivo y laboral.

Tal desconexión, por natural que sea, no deja de ser un inconveniente para optimizar el aprovechamiento por parte del alumnado de los conocimientos que los estudios universitarios les ofrecen, con lo que es habitual que el esfuerzo del estudiante se concentre más en aprobar sus asignaturas que en aprender de ellas con la finalidad de aplicar esos conocimientos en su futuro, en un escenario de trabajo con el que, obviamente, no se encuentran familiarizados.

A ello debe añadirse que los estudiantes, mientras cursan sus carreras, tampoco tienen muy claro a qué exactamente querrán dedicarse en su trayectoria profesional, una vez asentados en la misma, asimismo por el desconocimiento del gran abanico de posibilidades existente en materia de puestos de responsabilidad.

En relación a tales puestos, el estudiante universitario tiene capacidad para apreciar la jerarquía, el prestigio social, la remuneración o ciertos privilegios que se otorgan a los cargos directivos, pero no tiene capacidad para identificar las competencias profesionales necesarias para desempeñarlos.

Pongamos ejemplos, que siempre son muy ilustrativos: Está claro que el primer propósito profesional de un médico es el de tratar las enfermedades de sus pacientes y procurar la curación de éstos. También está claro que el propósito de un arquitecto es de diseñar edificios o el de un ingeniero el de diseñar y/o controlar sistemas, instalaciones o maquinarias muchas veces vinculadas a la producción.

Pongamos por caso que, un buen día, el médico aspira a dirigir una clínica o un hospital, y que el arquitecto o el ingeniero, además de diseñar y controlar sus proyectos técnicos deben dirigir y rentabilizar obras o líneas de producción, es decir, deben configurar y controlar presupuestos, gestionar recursos materiales y, lo más complejo, personas.

Ahí, sus conocimientos científicos o técnicos no son suficientes.

La aparición de las denominadas Business School supusieron un concepto diferencial con relación al puramente académico de la carrera universitaria y su continuación hacia un doctorado (dedicación futura a la docencia o a la investigación), que era el panorama del tercer ciclo universitario oficial, al aportar programas muy orientados a dar respuesta al tejido organizacional (empresas e instituciones, tanto privadas como públicas), preparando a sus participantes para el gran reto de los puestos de dirección: la toma de decisiones, minimizando el riesgo siempre existente de la equivocación.

Es imposible eliminar completamente el riesgo de error que siempre acompaña a toda toma de decisiones, pero si es posible minimizar ese riesgo sustituyendo la intuición por los conocimientos y las técnicas de gestión.

Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra máster, procedente del inglés, master’s (degree), significa; literalmente, grado de maestro. La acepción le otorga el significado de maestría (‖ curso, o título de posgrado). Si nos atenemos a esta interpretación, quien cursa y supera un programa máster puede considerarse “maestro” en la materia tratada en el máster.

El Espacio Europeo de Educación Superior, también conocido como Plan Bolonia, supuso la incorporación y el reconocimiento oficial de los programas Máster en el sistema educativo español pues, hasta entonces, el reconocimiento se limitaba al del título propio emitido por la institución educativa que lo impartía.

Másteres hay muchísimos, derivados de las distintas ramas de conocimiento desplegadas en todas y cada una de las familias profesionales, pero, para sintetizar, podrían clasificarse, al igual que éstas, en científicos, técnicos o de las ciencias sociales, y, en éstas últimas, cabría distinguir, fundamentalmente, entre los jurídicos y los de administración.

Concretando en los Másteres de Administración, cabría distinguir entre los generalistas y los especializados. Podríamos preguntarnos el porqué de esta distinción y la respuesta es sencilla: porque los ámbitos de la toma de decisiones en las organizaciones, hoy por hoy y en el futuro inmediato y a medio plazo, están así concebidos, conforme a las denominadas áreas funcionales de gestión en la empresa, que, básicamente, son: área de marketing, área de gestión comercial, área de producción y logística, área de organización y recursos humanos, y área de administración y finanzas.

La dirección de cada una de estas áreas, es decir, la toma de decisiones en cada una de estas áreas requiere de especialistas en los conocimientos y técnicas de cada una de ellas, cuanto más profundos especialistas, menor será, como se ha mencionado, el riesgo de error. De esa necesidad se derivan los másteres en dirección de marketing, en “suply chain management”, en dirección de recursos humanos o en dirección financiera.

Pero, además de tales especialidades, no nos olvidemos del tradicionalmente consolidado como el rey de los másteres, por su implantación y su demanda mayoritaria, el muy conocido por el acrónimo MBA, que significa Master in Business Administration, o, traducido, Máster en Administración y Dirección de Empresas: el máster generalista de la administración de empresas.

¿Por qué este programa? También es sencilla la respuesta, y es porque las organizaciones, además de especialistas de área, necesitan una coordinación de la toma de decisiones en las distintas áreas para que éstas se encuentren alineadas con los propósitos de la organización, es decir, con su estrategia y finalidad. De ahí la figura del gerente, director general, CEO o como queramos denominarlo, pero es la figura que, asumiendo el mandato de la propiedad derivado de las resoluciones del órgano de gobierno de la organización, debe aglutinar los esfuerzos de cada una de las áreas, aunando y armonizando, o, valga la redundancia en este caso, dirigiendo a los directores de las distintas áreas.

El perfil, por lo tanto, debe reunir el suficiente conocimiento de las distintas áreas funcionales (marketing, comercial, supply chain, recursos humanos, finanzas), como para poder compartir y debatir la toma de decisiones con todas y cada una de las direcciones de área, además de desarrollar profundamente las habilidades propias de la gestión de personas, que, como se ha dicho, es la parte más compleja de la dirección organizacional.

Así pues, tras la finalización de la carrera, y en la rama de administración de empresas, se puede elegir, según el propósito profesional, entre un máster especializado o un MBA, pero siempre atendiendo a los requerimientos de exigencia que el alumno tendrá para demostrar su capacidad en relación al puesto que se proponga desempeñar.

En este sentido, hay unos factores decisivos que caracterizas a los buenos másteres: profesorado, metodología y actividades de aproximación y contraste con la realidad del ámbito empresarial.

Con respecto al profesorado, es un factor esencial que, en la impartición de la materia, éste pueda aproximar al alumnado a la realidad, lo que supone que, además del desarrollo conceptual, se le aporten elementos prácticos para ejercitar con suficiencia la aplicación de los conocimientos y las técnicas a las problemáticas reales que se suceden en las empresas e instituciones para desarrollar, con ello, la habilidad en la toma de decisiones, sabiendo que no existe la receta única, dado que no hay dos organizaciones iguales. El desarrollo de la habilidad supondrá la capacidad de analizar la especificidad de cada situación y de aplicar a cada una de ellas la decisión más conveniente, sabiendo medir sus consecuencias.

La combinación, por lo tanto, de la excelencia académica, con una solvente y contrastada trayectoria profesional en el mundo empresarial / institucional, es la premisa que augura la idoneidad de los componentes del claustro docente de un programa Máster, además de, obviamente, una demostrada capacidad pedagógica: saber, pero saber transmitir.

En cuanto a la metodología, ésta debe ser activa y participativa. Salvo honradas excepciones, principalmente por cumplimiento legal, la gestión empresarial no es una ciencia exacta. Si lo fuera, no se producirían quiebras empresariales. Como ciencia empírica pues, aprende continuamente de la realidad, cada vez más cambiante e incierta, por lo que la recopilación, análisis y estudio de la resolución de casos empresariales es imprescindible. Saber el qué y el porqué de las decisiones que se hayan tomado ante distintas problemáticas, así como sus consecuencias, influirá decisivamente en la comprensión del alumnado de los distintos escenarios con los que puede encontrarse en la realidad y a preparar su cerebro para el análisis y resolución de situaciones problemáticas.

Proporcionar la ocasión de aportar ideas y de debatirlas con el profesorado y los compañeros, es practicar para desarrollar la capacidad de análisis y el contraste del propio punto de vista con el de otras personas, tal como sucede en la realidad cuando se trabaja en equipo.

Contar con la participación de expertos profesionales del mundo empresarial mediante conferencias, masterclass u otros formatos complementa notablemente al profesorado y a la metodología práctica aplicada por éste, al permitir al alumnado asomarse a las experiencias reales que aportan esos profesionales y debatirlas con ellos.

Hay muchos elementos que pueden caracterizar un buen programa de máster, pero, para no alargar demasiado esta exposición, y ya que se ha mencionado la importancia del contraste conceptual de las materias con la realidad, quizá debería resaltarse la misma, es decir, pisar la empresa. Las visitas a las empresas y las explicaciones por parte de técnicos y directivos de las mismas acerca de su funcionamiento son un factor que, en un máster, complementa magníficamente el contraste de las enseñanzas con la realidad en la que éstas deberán ser aplicadas.

Resumiendo, si queremos identificar 5 motivaciones para realizar un Máster Universitario Oficial en la rama de administración de empresas, éstas podrían ser:

  • Adquisición de la competencia profesional necesaria para iniciar una carrera profesional con preparación suficiente para ocupar puestos de responsabilidad en el ámbito organizacional, ya sean generalistas o especializados.
  • Oportunidad de asistir a sesiones lectivas impartidas por profesores con contrastada experiencia profesional y excelencia académica.
  • Oportunidad de participar activamente en las sesiones lectivas, analizando casos reales, aportando ideas a la resolución de las problemáticas planteadas y debatiendo con profesores y otros alumnos.
  • Oportunidad de acceder a experiencias empresariales reales mediante la asistencia a charlas de expertos profesionales de contrastada solvencia en el mundo empresarial.
  • Oportunidad de acceder al proceso productivo y de gestión de empresas explicado, en visitas a las plantas, por sus directivos y técnicos.

Desde la incorporación de los Másteres Universitarios Oficiales al tercer ciclo del sistema educativo español, Euncet Business School, como centro adscrito a la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), ha desarrollado e impartido su propia línea de este tipo de programas, contando en la actualidad con el Máster Universitario en Administración y Dirección de Empresas y con el Máster Universitario en Dirección de Marketing, ambos con titulación oficial por la UPC, que, por supuesto, cumplen perfectamente con los requisitos de la más alta exigencia para proporcionar a sus alumnos una más que provechosa experiencia formativa.

El reconocimiento del que Euncet Business School goza en la actualidad entre el tejido empresarial de su entorno y su red de empresas colaboradoras es otra de las razones añadidas que hacen de esta escuela de negocios la elección de garantía para cursar un Máster Universitario en materia de gestión empresarial.

Dr. Oscar Coduras Martínez, Director del Máster Universitario en Administración y Dirección de Empresas.

Dr. Oscar Coduras Martínez

Director del Máster Universitario en Administración y Dirección de Empresas.

Euncet Business School

 

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