Estrés crónico, ‘burnout’ y ‘miedo líquido’: qué son y cómo afectan a tu rendimiento mbatirlo.

Estrés crónico, ‘burnout’ y ‘miedo líquido’: qué son y cómo afectan a tu rendimiento

El Dr.Mario Alonso, médico especialista en Cirugía General y del aparato digestivo con más de 26 años de experiencia, especialista en el pensamiento humano y conferenciante sobre liderazgo e innovación y gestión empresarial, en colaboración con Euncet Business School, trató entre otros temas el estrés crónico y el miedo líquido en la ponencia Del agotamiento al alto performance: claves para que emerja lo mejor de ti cuando es más necesario”.

 En el siguiente artículo te contamos qué es el estrés crónico, el burnout y cómo combatirlo mediante una actitud resiliente y trabajando el equilibrio entre las tres dimensiones del ser humano (cuerpo, mente y alma).

¿Qué es el «miedo líquido»?

¿Qué es el «miedo líquido»?

Para poder entender qué es el estrés crónico y el ‘burn out’ debemos remontarnos al  concepto de «miedo líquido». Este término fue acuñado por Zygmunt Bauman, sociólogo, filósofo y ensayista polaco-británico de origen judío. Bauman define el «miedo» como la propia incertidumbre, es decir, la ignorancia respecto a la amenaza y lo que hay que hacer para combatirla. Para el sociólogo polaco este concepto nace en la generación tecnológicamente más equipada de la historia y a su vez caracterizada por la inseguridad y la impotencia. Este miedo a la incertidumbre genera estados de bloqueo.

Esa vulnerabilidad está generalizada tras el miedo extendido ante las amenazas que atentan contra la integridad de la vida y de la propiedad. La precarización de la vida es uno de los factores que intensifica esa vulnerabilidad volviendo las relaciones sociales más frágiles y líquidas.

Estrés crónico y burnout, las enfermedades silenciosas

Estrés crónico y burnout, las enfermedades silenciosas      

La sociedad actual vive en un entorno VUCA permanente. Tras la pandemia por la COVID-19 y otros factores coyunturales hace que cada vez los retos que debamos afrontar sean de una complejidad abrumadora.

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En este contexto, los problemas de salud mental han aumentado exponencialmente en España. A mediados de 2020, había 2,1 millones de personas con cuadros depresivos, según la Encuesta europea de salud, cuyos datos difundió el Instituto Nacional de Estadística (INE). Y, de todas ellas, 230.000 personas sufrían una depresión grave.

El estrés crónico y el síndrome de burn out o síndrome del trabajador quemado cada vez son más frecuentes en nuestra sociedad. Ambos tienen en común la presión y estrés a la que es sometida la persona, ya sea por una presión externa (ambiental) o interior. ¿Qué significa esto? Se entiende por estrés la respuesta natural del organismo a un impacto por un agente estresor que suponga un desafío, un trauma o una novedad.

El estrés positivo o eustrés es aquel que genera una respuesta emocional positiva y potencia el rendimiento laboral en momentos concretos. Ahora bien, el problema surge cuando esta respuesta se mantiene de forma prolongada en el tiempo repercutiendo en la salud física y emocional de la persona. Es en este momento en el que se puede alcanzar un nivel de ansiedad patológico que puede degenerar en otros síntomas más graves para la salud. En muchos casos, este proceso degenera paulatinamente, por lo que no es visible hasta que desencadena en enfermedades más peligrosas como son los accidentes cardiovasculares.

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Esta situación la encontramos cada vez más en el ámbito laboral. La sensación constante de falta de tiempo, la autoexigencia y factores organizativos y de condiciones de trabajo propician ese desgaste emocional en los trabajadores conocido como síndrome burn out o síndrome del trabajador quemado.

La importancia de la claridad de actuación y el autocuidado

La importancia de la claridad de actuación y el autocuidado

Para poder revertir esa normalización del estrés crónico como estilo de vida es importante ser conscientes del papel que juega la mente y la necesidad de alinear las tres dimensiones humanas: cuerpo, mente y alma. Este trabajo es individual y personal, es decir, cada uno es responsable de cuidar esos aspectos para poder alcanzar su alta performance.

Las alteraciones fisiológicas en la mayoría de casos son psicosomáticas, por lo que la principal causa de todos esos males radica en nuestra mente y la forma de ver, pensar y sentir el mundo.

Tendemos a la negatividad y al bloqueo. Para evitarlo, es importante que identifiquemos el problema, lo definamos e ideemos estrategias de solución para actuar con claridad sin dejarnos llevar por el miedo y la ansiedad. Dicho de otro modo, el pensamiento debe convertirse en sentimiento y este en acción.

Autocuidado en las dimensiones del ser humano

El alma, el cuerpo y la mente son las tres dimensiones del ser humano. Velar por su equilibrio nos ayudará a afrontar nuestro día a día con optimismo, buen rendimiento y ayudará a reducir el trastorno de síntomas somáticos.

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Para poder pasar de ese agotamiento al alto perfomance, el Dr. Mario Alonso recomienda:

  • Dejar de enfocarse tanto en la complejidad y empezar a enfocarse en la oportunidad.
  • Usar palabras que ayuden y no que anulen. El uso del lenguaje también condiciona nuestra actitud frente a los retos y desafíos.
  • Cambiar los “es que” por los “hay que”, es decir, dejar de buscar excusas y actuar más.
  • Cuidar la forma en la que nos dirigimos a nosotros mismos. Cambiando el sentimiento de culpa por la consciencia.
  • Atreverse a salir de la zona de confort para crecer y evolucionar.
  • Enfocarse en lo que se quiere y no en lo que se teme.
  • Centrarse en el presente y no en el pasado o el futuro.
  • Quererse para apoyarse frente a la dificultad. Es importante el justo reconocimiento sin caer en la arrogancia.
  • Apostar por valores como la cordialidad, la voluntad de encuentro, celebrar la diversidad, ser generosos, vivir en gratitud y estar conectados con la naturaleza.

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